jueves, 17 de julio de 2008

Carros voladores


Alan Turing, uno de los padres de la informática, creó una prueba para saber si una máquina es inteligente: la prueba consiste en que una persona escriba una misma pregunta en dos teclados distintos, uno conectado a una computadora y otro leído por un ser humano. Tanto la máquina como la persona deben de responder a la pregunta. Al recibir la respuesta, la persona que hizo la pregunta debe decir cuál respuesta es de la máquina y cuál de la persona. Si no puede distinguir las respuestas, entonces significa que la máquina es inteligente. Actualmente ninguna máquina común es capaz de eso, sólo Deep Blue ha podido dar respuestas similares a las humanas, aunque limitadas a un juego de ajedrez.

La máquina pensante ha estado presente en la imaginación del ser humano desde hace algunas décadas. En la literatura y el cine de ciencia ficción se pueden recordar máquinas con pensamiento y voluntad propias. Uno de los miedos recurrentes en estas obras, es que la máquina con inteligencia propia resulten no ser amigas de sus creadores, e incluso llega a ser abiertamente perversas. Entre las computadoras y robots, tanto amigas como enemigas, que se pueden recordar en el cine y literatura de ciencia ficción podemos mencionar a: R2D2, C3PO, HAL9000, Solaris, Big Brother y al celebre robot-mujer Maria de la cinta Metropolis.

Dejando de lado las máquinas que dominan el mundo, y si creemos en el futuro prometido por la ciencia ficción, lo único que parece hacernos falta hoy son carros voladores (ya que Big Brother, aunque sea en forma de ironía, existe). Lo más contradictorios que el carro volador, imagen recurrente del género, sigue siendo un automóvil. La única diferencia con el pasado es que en lugar de sostenerse sobre cuatro ruedas, levita y se desplaza despegado del piso. En el mejor de los casos es ecológicamente más sustentable, pero más que un cambio en nuestra forma de vida, el carro volador es la adaptación caprichosa de la tecnología para que todo siga igual.

En la instauración de reformas educativas que buscan integrar el uso de tecnologías a los planes de estudio, la educación, sobre todo la pública, parece soñar con carros voladores. Incluso podría decirse que han logrado poner a levitar algunos. En 1993 Seymour Papert escribía un ejemplo interesante:

“Imaginemos un grupo de viajeros del tiempo provenientes del pasado; entre ellos hay un grupo de cirujanos y un grupo de maestros de escuela, todos ellos ansiosos por conocer cuánto ha cambiado su profesión al cabo de cien o más años. Imaginemos el desconcierto del cirujano al encontrase en el quirófano de un hospital moderno. Si bien serían capaces de reconocer que se estaba llevando a cabo una operación, e incluso podrían adivinar cuál era el órgano enfermo, en la mayoría de los casos no serían capaces de hacerse una idea de cuál era el objetivo del cirujano ni de la función de los extraños instrumentos que éste y su equipo estaban utilizando. Los rituales de la asepsia y la anestesia, los agudos sonidos de los aparatos electrónicos . . . Los maestros del pasado, por el contrario reaccionarían de manera muy distinta a la clase en una escuela primaria moderna. Posiblemente se sentirían confundidos por la presencia de algunos objetos; quizá percibirían cambios en la aplicación de ciertas técnicas – y seguramente no habría acuerdo entre ellos si el cambio ha sido para bien o para mal-, pero es seguro que todos comprenderían perfectamente la finalidad de cuanto se esta llevando a cabo y serían perfectamente capaces de encargarse de la clase . . . “

El día de hoy en el periódico La Jornada aparece una nota sobre este tema: "el subsecretario de Educación Básica, Fernando González Sánchez, anunció que el programa Enciclomedia se transformará en un software educativo “con mayor interactividad”, relacionado con las habilidades y competencias de los alumnos. . . En ese sentido, indicó que está en construcción el diseño de un sistema de información para que en cada escuela los padres de familia conozcan si los profesores dominan el funcionamiento de este pizarrón digital, el cual se consideró como uno de los programas “estrella” del gobierno foxista. . . Durante la tercera Reunión Nacional para la Organización de los Planes de Trabajo 2008-2009 de Enciclomedia, González Sánchez habló de la necesidad de modificar este programa para orientarlo hacia un software educativo con mayor interactividad. . . " si quieres ver la nota completa haz click aquí

p.d. La primera parte de éste post forma parte de una artículo más amplio aparecido en la Revista Mexicana de Pedagogía hace un par de meses, escrito por su servilleta y que precisamente advierte de la necesidad de dotar de mayor "interactividad" (como lo llama el Subse) a los proyectos tecnológicas de las escuelas, en especial a Enciclomedia e ILCE . . .